lunes, 31 de marzo de 2014

Día 21. (31/03/2014)

Ya lo ves, día 21. Interminable y agónico día 21. Vivo a momentos pero, por lo general, sobrevivo desde ese 'día 0'. No sabes, no eres capaz ni de imaginar, el dolor que provoca en un ser humano tener que seguir respirando y haciendo latir el corazón sin motivo y, lo que es aún peor, que conseguirlo o no esté en manos ajenas.

Viniste una noche de sábado 7 de hace casi un año, lo trajiste todo contigo.. todo. Trajiste más de lo que jamás pensé que alguien pudiera llevar consigo, trajiste más de lo que jamás pensé que pudiera caberme en el corazón. Trajiste tanto y tanto y tanto que llegué a olvidarme de que cuando te fueras te lo volverías a llevar contigo y cobrándote los intereses, de hecho, llegué a olvidarme que algún día ibas a irte. Mi cerebro, que nunca se había arrodillado ante mi corazón, pasó a ser un simple siervo que aún hoy desea recuperar las riendas.

El hecho es que te fuiste, por mucho que aún no lo acepte, te fuiste. Aunque tampoco tú llegaste a aceptarlo, prohibiéndome también a mi el derecho de hacerlo, te fuiste ya hace 21 días. Me intentaste hacer creer que era temporal, que fue por mis errores, que algo en mi podía remediarlo, que algo estaba en mis manos.. pero el tiempo delata. Aún hoy intento aceptar que no será temporal, que no fue por mis errores, que por mucho que haya hecho o intente hacer no podré remediarlo, que la solución no pasa por mi. No voy a mentir, han sido los 21 días más duros de mi vida, cuando más te necesitaba te fuiste. Te fuiste sin aviso, te fuiste sin motivo y te fuiste sin sinceridad. Sinceramente, este final no nos hace justicia, no pudiste hacerlo peor. Aún sin querer, si lo intentases no podrías conseguir destrozar más a alguien y a su corazón, no serías capaz de bombardearle más la seguridad en si mismo ni la confianza, ciega hasta entonces, en ti.

¿Pero quieres saber lo mejor? Después de todo, después de este dolor que no sé ni cómo he podido sobrellevar, volvería a escogerte de nuevo. Después de este jodido infierno, volvería ahora mismo a abrirte la puerta si sonara el timbre y detrás de ella estuvieras tu dispuesta a entrar. Después de la peor sensación que he tenido en mi vida, sigo cerrando los ojos cada noche pidiendo y imaginando que vuelves. Aún sintiéndome, 21 días después, sin fuerzas ni motivos para seguir sigo pensando que la única solución está en tus manos y, con la torpe ingenuidad que me caracteriza, esperando que vengas a traérmela.

Hoy había venido aquí, ya ves, simplemente a escribirte todo lo que sé que no debo decirte directamente a ti: que espero que el examen haya ido genial, que espero que estés mejor de los dolores, que espero que el cansancio también haya mejorado pero, sobretodo, que espero que hayas pensado en mi y que pronto, muy pronto, me eches de menos aunque sea la mitad de lo que yo te echo de menos a ti.

A ti te escribo, a ti te escribiré mientras sigas en mi, a ti que no me vas a leer nunca..